"Si queremos aportar algo trascendente a la sociedad..., ofrezcámosle hijos amados, porque estaremos ofreciendo
personas honestas,
productivas, buenas y felices."
Los padres proyectamos en nuestros hijos nuestras expectativas
de la vida, nuestras frustraciones, nuestras etapas de la infancia o
adolescencia sin resolver, nuestros "hubiera" y nuestras necesidades insatisfechas, esperando inconscientemente que ellos se conviertan en una
extensión de nosotros mismos y que cierren esos asuntos inconclusos. Conocer la "parte oculta" de nuestra relación, comprender por qué ese hijo,
específicamente ése, nos saca tan fácil de nuestras casillas, por qué nos
desagrada, por qué nos es tan difícil
amarlo, por qué estamos empeñados
en cambiarlo, por qué lo presionamos con tal insistencia para que haga o deje de
hacer, nos abre la puerta a la posibilidad de un cambio profundo en la relación con él. Darnos cuenta contribuye a transformar los sentimientos de rechazo, rencor y su
consecuente culpa, que pueden resultar devastadores, facilitando el paso al
único sentimiento que sana, une y transforma: el amor.
Texto introductorio al libro - Tu hijo, tu espejo de MARTHA ALICIA CHA VEZ MARTÍNEZ